Monestir de Santa Maria de Vallbona

Huerto

Desde 2008 hasta ahora se han recuperado cerca de 4000 m2 de tierras de cultivo de hortalizas, fruteros y cereales, y unos 200 m2 para flor ornamental, con la que hacemos ramos para la iglesia.

Con la ayuda de un tractor y la colaboración de un grupo de voluntarios, hemos ido recuperando bancales de los antiguos huertos del monasterio, que nos proveen de casi todos los alimentos vegetales que consumimos. Hemos recuperado viejas recetas de conservas naturales, conocimientos tradicionales sobre las épocas de siembra y recolección, y hemos podido prescindir del servicio de catering con el que contábamos. Todo ello, redunda en una alimentación más sana y, sobre todo, más respetuosa con el entorno y que nos vincula más directamente a los ciclos de la naturaleza.

Dedicamos unos 1.400 m2 al cultivo de hortalizas, unos 300 m2 para patatas, unos 1000 m2 para trigo y 500 m2 para maíz, además se han plantado más almendros y olivos, y frutales en varios bancales (manzanos y perales de diferentes clases, cerezas, melocotoneros y ciruelos). Algunos árboles que se habían plantado con intención ornamental y que no son propios del paisaje del entorno, se han ido cambiando por olivos y almendros, dejando al descubierto los antiguos muros de piedra seca -que en algún caso hemos de ir reconstruyendo.

Adyacente al huerto hay una plantación joven de pinos, de unos 1300 m2, que hemos ido podando y naturalizando.

De agua no nos falta -nos llega una antigua mina que también abastece el pueblo- pero aún así tomamos medidas para gastar lo menos posible, con un sistema de riego por goteo. Y no aplicamos pesticidas ni fertilizantes artificiales, porque queremos practicar la agricultura ecológica.

Así es como hemos materializado uno de los objetivos de nuestra conversión ecológica, recuperando los espacios exteriores del monasterio, volviendo a sentir de cerca el contacto con los ciclos naturales y haciendo más viva que nunca la recomendación de San Benito: Si las condiciones del lugar o la pobreza exigían que ellos mismos se hicieran las cosechas, que no se entristezcan, porque es entonces cuando son monjes de verdad, cuando viven del trabajo de sus manos, como nuestros Padres y los apóstoles (RB 48).

Monestir de Santa Maria de Vallbona © 2013

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